COMO SER HOLISTA Y NO PERDERSE EN EL INTENTO

Por Claudia Daza Durán

Cualquier astrólogo contemporáneo reconocido, como lo fue Howard Sasportas, haría referencia a la nueva era del Acuario, como el factor estelar que se hace visible en los cambios actuales de la ciencia. Uno de ellos sería, justamente, la reunión, el reencuentro, el holismo o comunión de ésta con la filosofía, las religiones, otras disciplinas sociales y demás fuentes del conocimiento, incluida la tan castigada astrología, para volver a preguntarse: ¿para qué vinimos al mundo?[1].

A propósito del ámbito cósmico, la noción de revolución científica[2], justamente se inició a partir de los aportes que hizo Copérnico[3] quien reflexionó y estudió al medio ambiente en su máxima expresión: el sol y los planetas. En la actualidad, tanto este universo, y en especial el planeta Tierra, siguen siendo objetos o sujetos de reflexión y debate en los ámbitos académicos y políticos. No es casual que la Agenda 21, sea reconocida como el documento más importante del siglo XX, donde “40 capítulos contienen más de 2100 medidas dirigidas a enfrentar los problemas ambientales” (COLOMBRES, 2007:67)

Sin embargo, a estas alturas, cuando la temperatura de la tierra aumenta y la capa de ozono disminuye, quedan varias preguntas: ¿Qué ha hecho la ciencia? ¿Qué ha hecho el conocimiento para evitar esta realidad ambiental, que se muestra cada vez en cifras preocupantes? ¿Cuáles han sido las justificaciones éticas que ha presentado la ciencia para provocar, incluso hechos históricos, como el de la bomba atómica? Es a partir de un análisis histórico, entonces, que los mismos científicos reconocen cómo ha sido construida la idea de progreso y naturaleza. Y es que “ese progreso implica una dominación creciente sobre el mundo natural”, podrían contestarnos inmediatamente Michel Carley e Ian Christie en su artículo La visión occidental de la naturaleza[4]. En esta reflexión no sólo se explica cómo han ido cambiando los paradigmas en cuanto a la concepción y percepción de la realidad, sino también cómo en la actualidad se necesita de respuestas multidisciplinarias, y no así segmentadas como en su momento lo planteó el positivismo[5].

Incluso se hace un énfasis en la relación que se tuvo en el siglo XVIII y XIX entre el método científico, la industria y la conquista. Se muestra evidente, por tanto, una naturaleza subyugada.

Partamos entonces por la idea de conquista y colonia. En pleno siglo XXI, aún se plantean situaciones que son denominadas colonizantes, sobre todo en los espacios naturales, donde la ciencia interviene directamente. La antropóloga inglesa Alison Spedding señala, a propósito de las mochilas fumigadoras en Bolivia: “Los productos químicos dan resultados positivos, rápidos y evidentes; sus posibles consecuencias negativas en el largo plazo, tanto para los suelos y las plagas como para la salud, tardan en aparecer y pueden no tener vínculo evidente con el químico utilizado si uno no accede a exámenes de laboratorio. Por el origen de las tecnologías industriales, su introducción podría llamarse colonial” (SPEDDING, 2006: 192)

Carley y Cristye coinciden, por su lado al criticar los límites del método científico, señalando que se ha creado una incertidumbre de control. “La industrialización y el surgimiento de la investigación científica moderna, proporcionaron tanto los medios como una ideología de progreso, con los que las sociedades occidentales podían explotar la naturaleza como nunca antes”. (CARLEY, 1992: 3). Así también, queda la reflexión de las civilizaciones colonizadas, quienes tuvieron que aplicar la ciencia occidental impuesta. El filósofo, literato y antropólogo argentino Adolfo Colombres expone, por ejemplo: “Uno de los más grandes fracasos de la civilización occidental fue el ecológico. Al someter a otros pueblos, importó de un modo indiscriminado su tecnología agrícola, sin detenerse un instante a evaluar su experiencia, en relación al medio ambiente”. (COLOMBRES, 2007: 69)

Con estas palabras, Colombres también da paso a la siguiente pregunta: “¿sociedad y naturaleza realmente se contraponen para el hombre?”. Y es que la naturaleza, en los ámbitos científicos, ha sido vista como la “otra”, la que está fuera, la ajena, sin entender que la naturaleza nos comprende y que nosotros somos ella misma.

Por otro lado, sin descuidar lo que plantean Carley y Cristie, es necesario reflexionar sobre la fragmentación del conocimiento, la cual se sostiene en la actualidad a través de las diferentes especialidades, metodologías y objetos de estudio. No basta con una enciclopedia impresa para señalar que allí se encuentran todos los conceptos o conocimientos de la humanidad, ni siquiera el buscador más importante en la Internet nos puede ofrecer toda la información que genera el mundo. Es más, si uno desea buscar datos en la web tendrá que ser muy específico y fragmentario para encontrar exitosamente lo que desea. ¿Será ese el pensamiento fragmentario que advertía David Bohm[6]?.

A partir de estas reflexiones, se encuentran, entonces, problemas y soluciones al método científico, descritos por Carley y Cristie. La primera idea plantea que al no comprender las interacciones socio ambientales debemos optar por el holismo[7]. Esta propuesta emergente está incluida en las ideas del desarrollo sostenible, tal como lo afirman especialistas en esta área. Teresa Flores escribe: “La lógica del desarrollo sostenible que es: holístico, cíclico, tiene una visión de largo plazo, se maneja bajo la lógica del bien común, es incluyente, fomenta la diversidad cultural, comercio justo, busca equilibrio social, y la resolución pacífica de conflictos por medio del diálogo y la negociación” (FLORES, 2004).

Posteriormente se plantea la separación de humanidad y naturaleza, acompañada de esa decisión de trasladar el método científico al ámbito social a través del positivismo, y por último la obligación de separar conocimientos de valores. Las respuestas ante estos problemas plantean, según Carley y Cristie, soluciones técnicas para problemas humanos, investigaciones acción participativa y un debate ambiental donde se toque la dimensión moral de la relación humanidad – naturaleza. Este vendría a ser un esfuerzo de la sabiduría humana, que está tratando de unir el conocimiento y los valores éticos.

Lo positivo, es que por la lógica del holismo, señala Carley: “la ciencia, la religión y los valores son reconciliados a través de una reinterpretación de la física moderna”. Incluso Jorge Luis Borges habría anticipado los conceptos que plantea la física cuántica, al escribir en sus cuentos sobre la construcción de la realidad como una ilusión y los universos paralelos. El ingeniero Oscar Di Marco, concluye después de un análisis de la literatura del escritor argentino: “La física cuántica y los avances de la neurobiología apoyan lo que decía Borges en 1941. Los conceptos borgianos son compatibles. Es posible que estemos en los inicios de una nueva teoría integradora del conocimiento impensable en el momento en que el poeta escribía sus cuentos”.(DI MARCO, 2004) No sorprende que un hombre como Borges, cuyo bagaje cultural es incuestionable, haya tenido la misma visión que tuvo Julio Verne, en su momento desde la literatura de ficción.

Si se plantea que la mente está unida a una energía cósmica, el orden de la naturaleza se explica desde lo psicobiofísico. Y es de esa manera en la que muchas terapias alternativas trabajan en los ámbitos de la salud, suponiendo que si se presta mayor atención a los procesos de pensamiento y profundización de las emociones, se pueden tener buenos resultados. What the bleep do we Know[8], documental que se ha encargado de popularizar las nociones de la física cuántica hace énfasis en la revisión profunda del ser humano para comprender mejor nuestro medio, nuestro mundo y convertirlo en un lugar más habitable y más feliz. No es casual, por tanto, el aporte del japonés Maseru Emoto, quien a través del experimento de fotografiar las moléculas del agua “comprobó la influencia del pensamiento sobre la materia, y cuya investigación visual muestra fotografías de agua congelada, previamente rotuladas con palabras y música,  ejercieron cambios cualitativos en su formación”. ¿Será cierto, entonces, que es necesario darle mucho amor a las plantas para que éstas reaccionen positivamente? ¿Será esa una de las soluciones para nuestro medio ambiente? Es muy probable que estas preguntas se queden en comentarios de salón y como tema de moda. Así lo juzgan los seguidores de esta teoría.

Sin embargo el poder vuelve a manifestarse a través de la religión, ya que el actual Papa de la Iglesia Católica piensa que existe una amenaza ante el surgimiento de una nueva gran teoría, que explique fenómenos de la naturaleza. Aquí vuelve a entrar en juego, por lo tanto, el mundo de lo desconocido y el poder. Y como fruto de este nuevo debate, aparecen aquellos que levantan la voz de Isaac Asimov quien habría destacado la necesidad de diferenciar lo desconocido de lo incognoscible.

Posteriormente y además del holismo, Carley y Cristie destacan la presencia del paradigma que plantea la importancia de lo local y sus tradiciones. Aquí jugarían un rol importante aquellos investigadores que se introducen en las lógicas científicas o tecnológicas de etnias o pueblos originarios. Las prácticas tradicionales incluso son una respuesta a la visión occidental. La investigadora Elizabeth Ponz, que ha trabajado en el tema de la Medicina Tradicional de los Tacana y Machineri escribe: ““Uno de los motivos principales para rescatar el conocimiento de la medicina tradicional es que el sistema estatal de atención médica establecido en las diferentes regiones del país, sobre todo en la región amazónica, no ha logrado solucionar los grandes problemas de salud de la población” (PONZ, 2005: 5) De todos modos, a modo de crítica y recomendación, Carley y Cristie señalan que hacer énfasis en lo local no siempre puede conducirnos al desarrollo. Las contradicciones entre la tradición y la ciencia se encuentran en cada población. Basta con conocer localidades como Curva en Bolivia, por ejemplo, donde se encuentra la cuna de los médicos herbolarios tradicionales denominados Kallawayas. Uno supone encontrar estadísticas positivas en salud pública, sin embargo los datos médicos señalan que una de las razones de enfermedad es el descuido que tiene la población con respecto a su alimentación, generando altos niveles de desnutrición en los niños y tuberculosis. ¿qué otros ejemplos se tendrá en el área de medio ambiente? Es más, y como autocrítica, ¿hasta cuándo se tendrá que analizar los resultados del desarrollo desde la estadística y el tan criticado positivismo? Es posible que se esté planteando nuevos paradigmas, sin embargo se los sigue evaluando desde la objetividad y lo numérico.

BIBLIOGRAFIA

– CARLEY,  Michael y CHRISTIE Ian. La visión occidental de la naturaleza. Earthscan Publications. Lid. London, 1992:69-76. (Traducido por Sáenz, Virginia)

– COLOMBRES, Adolfo. América como civilización emergente. Tercera Piel. La Paz, Bolivia. 2007.

– PONZ, Elizabeth. La medicina tradicional de los Tacana y Machineri. PIEB, La Paz, Bolivia.2005

– SEPEDDING, Alison. Las fronteras del pensamiento fronterizo. En Modernidad y pensamiento descolonizador. PIEB, IFEA. La Paz, Bolivia 2006.

– La biofísica de la conciencia, explicada desde la teoría cuántica de David Bohm. Por Manuel Béjar. 2007.

– DI MARCO, Oscar. Borges anticipó muchos conceptos científicos del siglo XX. 2004. http://www.tendencias21.net.

What The Bleep Do We Know?. Texto tomado de- www.masaruemoto.com.


[1] La misma pregunta que se plantea la física cuántica, expresada en el documental “¿Qué sabes tú?”

[2] Entedamos a la revolución científica como el reemplazo de un paradigma por otro. Las revoluciones científicas se da entre 1500 y 1700. Esta se da a partir de la teoría heliocéntrica. La realidad se matematiza y sus máximos exponentes son Copérnico, Galileo y Newton.

[3] Quién no sólo fue astrónomo, sino matemático, jurista, físico, clérigo católico, gobernador, administrador, líder militar y economista.

[4] BIBLIOGRAFIA DEL TEXTO “…NATURALEZA”

[5] El positivismo afirmó que el conocimiento científico era el único conocimiento auténtico.

[6] Uno de los representantes de la Física Cuántica.

[7] Que viene del griego Holos que significa “todo”, “entero”, “total”. Plantea que el sistema completo se comporta de un modo distinto que la suma de sus partes. El holismo enfatiza, según lo explica la Wikipedia, “la importancia del todo, que es más grande que la suma de las partes, importancia a la interdependencia de éstas”.

[8] ¿Qué sabes tú? (Título en español)

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