LA PERCEPCIÓN TEÓRICA DEL PADRINAZGO Y COMPADRAZGO

EN LA CULTURA ANDINA BOLIVIANA

“Todos los bolivianos somos compadres”

Alison Spedding cita la propaganda electoral de CONDEPA en 1993

Dentro del sistema de parentesco mucho se habla sobre los padres, los hijos y los parientes consanguíneos; sin embargo en esta monografía prestaremos atención a los parientes llamados “rituales”, es decir, aquellos que asumen el papel de padre digamos incluso reemplazante, desde un punto de vista simbólico y social. Este sistema se toma en cuenta a nivel social y religioso, a nivel urbano y rural, así como también en diversas culturas. En este caso, vamos a delimitar el padrinazgo y compadrazgo en el ámbito andino boliviano, desde sus experiencias en el campo y la ciudad.

3.1. ANTECEDENTES TEÓRICOS. Determinando algunos aspectos teóricos sobre el compadrazgo a nivel teórico general

Es importante señalar ciertos puntos de vista del compadrazgo desde las distintas visiones de las escuelas antropológicas. En ese sentido tomamos a Ángel Montes del Castillo, quien se ha ocupado de recopilar conceptos y casos que presentaron estudios etnohistóricos, funcionalistas y estructuralistas.

El mismo Montes del Castillo señala por ejemplo que “el compadrazgo es una institución que se ha desarrollado en todas las áreas culturales de Influencia de la religión católica, aunque en distinta intensidad y bajo formas empíricas diferentes en los distintos contextos sociales” (MONTES del CASTILLO, 1984: 151)

Desde los etnohistóricos, Montes del Castillo nombra dos casos de investigación desde el funcionalismo. Tal es el caso de estudios de cofradías y compadrazgo en la edad media europea y americana. Es así que se menciona que toda sociedad requiere un grupo mínimo de cooperación que facilite el funcionamiento de la vida diaria. En ese sentido el compadrazgo hallaría su razón de ser como esa necesidad de seguridad en situaciones económicas, religiosas y sociales.

Dentro de América Latina, este compadrazgo es asumido como parte de la crisis que se tuvo dentro de las sociedades indígenas en la Conquista. Es así que Montes del Castillo señala que fue “una adaptación que la sociedad requería”.  Citando a Foster como uno de los estudiosos del compadrazgo latinoamericano colonial  señala : “El compadrazgo actuó como una fuerza cohesiva e integrativa dentro de la comunidad, entre clases y grupos étnicos, formalizando ciertas relaciones interpersonales y encauzando modos de comportamiento recíproco en patrones establecidos a fin de que el individuo adquiera el grado máximo de seguridad social, espiritual y económica” (Foster en MONTES del CASTILLO, 1959) Las razones de aceptación de esta práctica se la debería en todo caso a las similitudes que tiene con los sistemas nativos de parentesco, incluso se habla del reemplazo que hizo el compadrazgo del sistema de clanes.

Por otro lado, se mencionan teóricos como Mintz y Wolf quiénes señalan que el compadrazgo es una institución que fomenta la solidaridad social, tanto en su forma horizontal, uniendo miembros de la misma clase social, como en su forma vertical, relacionando clases sociales diferentes. Según el contexto, el compadrazgo estructura relaciones horizontales o verticales, en sociedades homogéneas y estratificadas.[1]

Desde el funcionalismo, tomando de igual manera los estudios de Foster se plantea que la estructura social es considerada como una gran unidad funcional estable, cuya base es el equilibrio y la reciprocidad donde se establecen contratos diáticos[2].

Otro concepto que se plantea, y es importante verlo así, es que el compadrazgo es parentesco ritual, porque esa afinidad produce ya efectos sobre el sistema de parentesco, porque la personalidad  del padrino es importante para el ahijado como ejemplo y porque “las relaciones complementarias entre compadres resuelven las contradicciones generadas por las relaciones de parentesco” (MONTES del CASTILLO, 162) Incluso se señala que no debe confundirse al compadrazgo como una amistad ritualizada, sobre todo en el caso andino. [3] Se da un ejemplo en el que se dice que para el hombre andino no hay amigos, sino compadres. Así también el mismo Montes del Castillo hace mención al trabajo de Albó y Mamani quienes establecían, viendo el caso de padrinazgo boliviano, que éste es un mecanismo de integración interfamiliar.[4]

Así también podemos señalar a Robert Ravicz quién había ideado el término compadrinazgo, para expresar el conjunto del padrinazgo y compadrazgo.

Entre otros aspectos que muestran el padrinazgo andino, Héctor Martínez señalaba en 1953 que el padrinazgo “es un mecanismo de integración y estabilidad social, que promueve la cooperación y la ayuda mutua ante el debilitamiento del ayni entre indígenas, y elimina las tensiones interétnicas mediante la interrelación y complementariedad económica social” (MONTES del CASTILLO, 167)[5]

En cuanto a los estudios estructuralistas, Stephen Gudeman resultaría ser uno de los pocos que habría realizado estudios sobre el tema en cuestión. Para éste el compadrazgo es un mecanismo flexible y adaptable mediante el cual se establecen relaciones entre individuos y grupos. [6] En ese sentido este teórico establece también que el “compadrazgo es un sistema de intercambio espiritual entre grupos domésticos”.  Así también establece reglas las cuales denotan características de réplica de ritual y posición de actores sociales, y sobre todo de roles. [7]

Además de estas escuelas, Montes del Castillo hace referencia a otras investigaciones que apuntan de vez en cuando los casos andinos y concluye que en el caso del ayni o la mink’a, practicados por los compadres o padrinos, establecen que este compadrazgo es parte del principio organizador de la vida social, económica y política.

Acercándonos más a nuestro objeto o sujeto de estudio, los estudios que Ricardo Álvarez, tomado en cuenta por Montes del Castillo como el principal, podremos conocer que dentro del compadrazgo peruano se señala que el compadrazgo entre indígenas es “un mecanismo de integración y ordenamiento de la sociedad indígena en su totalidad…funciona como un elemento complementario del sistema de parentesco sobre el que se asienta la sociedad indígena”[8] Pero a su vez establece que el compadrazgo cristiano entre indígenas y mestizos establece relaciones de explotación, lo cual podría ser comparable al tipo de padrinazgo vertical que establece Albó más adelante. Es así que la sumisión, dependencia e incluso asistencialismo se ven profundamente dentro de las clases mestizas.

3.2. CARACTERÍSTICAS SOCIALES Y RITUALES DE COMPADRES Y PADRINOS EN EL ÁMBITO ANDINO BOLIVIANO

Para entender este mecanismo en el contexto andino tomamos en cuenta las relaciones que puede haber entre padrinos, compadres y ahijados. En ese sentido la revisión bibliográfica se centró en estudios de Xavier Albó y Alison Spedding. De estos estudios los conceptos y criterios se desmiembran de la siguiente manera:

3.2.1. Cómo se llaman o la terminología en sí

Debemos señalar que para Spedding el estudio de compadrazgo en los andes es un tema muy común en los estudios etnográficos. Ella presenta un estudio en Sud Yungas donde establece las características del parentesco ritual de los matrimonios andinos. Hace una revisión histórica mencionando a Guaman Poma quien habría nombrado al socna que vendría a ser el “compadre de casamiento”, al uayno, compadre de bautizo. Sin embargo, la autora no se limita al contexto boliviano sino también al ecuatoriano donde menciona el término gumba[9] que vendría a ser aquella pareja que es escogida para poner nombre al hijo.  Cabe destacar que Guaman Poma habría descrito la existencia del tabú del incesto incluso en estas relaciones de compadrazgo[10].

Por su lado Albó no señala que existe un triángulo de relaciones: quien escoge al padrino, quién es escogido como padrino, y quién es la persona apadrinada. De acuerdo a lo revisado y presentado más adelante podremos ver una serie de nuevos términos que se manejan en este tema de compadrazgo.

3.2.2. Tipos de padrinos y compadres

Albó y Mamani hacen un referencia a los padrinos de matrimonio, de hijos y de objetos. Y que obviamente los primeros dos están más relacionados al sistema familiar.

Tanto Albó como Spedding hablan de los padrinos del matrimonio como : jach’a padrino: padrino grande y al T’aqa padrino: de separación o destete. Para Alisson Spedding es importante analizar primero a los padrinos de matrimonio porque anteceden a los hijos. En ese sentido se nombra a los padrinos de boda como: “jach’a padrinu o jach’a madrina, es decir padrino/madrina grande, los padrinos principales; y t’aqa padrinos/madrinas. La raíz t’aqa se refiere a romper un hilo y destetar a un bebé, y esta pareja cambia la ropa a la novia como parte de la ceremonia religiosa” (SPEDDING, 125)

Ahora bien, se analizan los diferentes aspectos para el nombramiento de padrino: niveles sociales, comunidad de residencia, existencia o no de otros lazos de parentesco antes e ser nombrados.

En otros casos,  se habla del Ichu tata , padrino de bautizo. Ururi tata: de corte del cabello. Pero así también Albó y Mamani hablan de un compadrazgo vertical: personas de nivel social inferior con padrinos de otro nivel más alto. A diferencia de los horizontales, cuando ambos son del mismo nivel social[11].

Como ejemplo de la vertical tomaríamos en cuanta aquellos padrinos que no son del campo, que vienen de la ciudad. Esta relación puede ascender a la familia; pero también puede provocar rasgos de dominación y bloqueo. En ese sentido Albó menciona “ Es pues de esperar, que a medida que aumenta la conciencia campesina, disminuya el número de compadrazgos verticales” (ALBO, 316)

Pueden existir rasgos verticales variantes; pero son menores “A pesar de las ventajas económicas, reales o aparentes, que acarrea consigo la elección de un padrino rico o poderoso, el aymara de las zonas estudiadas suele decidirse por alguien que esté cercano física y socialmente.” (ALBO, 318) Se dan ejemplos como: En el caso del matrimonio e hijos se selecciona a los padrinos más cercanos a la mujer. Aunque no se da en todos los casos. Tampoco existe una exclusividad a los padrinos consanguíneos, se hace más referencia a la voluntad de cada cual. Pero “en el caso de escoger a parientes, ésta sería más bien patrilineal” (ALBO, 319) Pero así también se habla de desmembraciones o faccionalismos de subgrupos en la selección de padrinos; pero como se expresan en los estudios de Albó, se tiende a escoger a parientes.

3.2.3. Roles que asumen los actores sociales dentro del padrinazgo y compadrazgo

El padrino incluso puede intervenir en la pedida de mano. Es así cómo Albó comienza a describir uno de los roles del padrino, el cual puede ir creciendo hasta ser por ejemplo el papel de guía que aparece en el simbolismo de la boda religiosa. Además de muchas costumbres, explica Albó“ el último día son también los padrinos quienes con sus ahijados cuentan la “herencia” o regalos de boda y al mismo tiempo van dando adecuados consejos a la nueva pareja que les ha sido encomendad” (ALBÓ,  310)

En ese sentido puntualiza que entre sus funciones está: ser intermediarios entre las dos familias y como representantes de las mismas para guiarlas a un estatus autónomo. Es así que este rol crece ya que  según Albó y Mamani: “en los años subsiguientes, si surge algún conflicto entre los jóvenes esposos, la primera corte de apelación serán los padres del culpable, y si estos no bastan, el padrino de matrimonio”.

Por tanto se concluye que hay una relación vertical entre padrinos y novios.

Ante estas características Spedding explica estos roles a través de la descripción de rituales. Hace referencia a la ausencia de padrinos, señala que esta ausencia puede ser parte de la elevada frecuencia de separaciones. En cuanto a los niños hace referencia a la murucha (rapado) como un ritual de origen indígena paralelo al bautismo. La murucha, según la antropóloga que hizo sus investigaciones en Yungas, consiste en ese paso de ser wawa a imilla o yukalla, los cuales asumen un rol ya importante en la familia[12]. Es así que se va explicando el mecanismo de la murucha donde se va recaudando dinero. Spedding señala por ejemplo: “ Una persona que sepa leer y escribir es nombrada para anotar, en un cuaderno, los nombres de los participantes y las sumas que se dan; estas sumas son Ayni y cuando ellos realicen un recorte, los padres deben ir y recortar con la misma suma. Los aynis pueden incluir cajones de cerveza u otras contribuciones al festejo” (SPEDDING, 128)

Se señala que esta relación que se establece debe durar toda la vida. Los padrinos estarían por tanto, presentes en muchos eventos del año, con regalos ocasionales a los ahijados, ayudar con gastos educacionales, a encontrar trabajo, participar juntos en las fiestas, así como también en los ritos mortuorios, Todos Santos[13].

Dentro de las reglas, Spedding señala las siguientes: proveer alojamiento y atención, respetarse, conversar con cortesía, no pelear nunca y sobre todo, no tener relaciones sexuales. En cuanto a rituales de agricultura, se señala que los compadres trabajan con la mink’a.

Algo que destaca Spedding es que el compadrazgo funciona para facilitar el intercambio entre distintos pisos ecológicos, el cual funciona cuando se ayudan a través de los distintos productos que pueden tener de distintas zonas.

Para el estudios de parentesco y su rol social, Albó y Mamani concluyen que cuando se solicita ser padrino, el solicitante invita alcohol y coca. Así también se coordina quién corre con ciertos gastos. “Los padrinos suelen pagar los honorarios del oficiante. Otros gastos suelen estar repartido entre todos, pero en forma ostensiva y bien definida” (ALBO, 321)

Algo similar ocurre para el corte del cabello, pero hay intercambios más interesantes en ocasión de cosechas y fiestas. Tal es el caso del techado de la casa. Albó señala que sería como el broche de oro del largo proceso del matrimonio. Los que los ayudan económicamente serían los padres y también los padrinos de matrimonio. Es así que los padrinos son considerados parientes rituales y éstos “serán como la compañía de seguros a la que se ha ido pagando una prima para garantizar su ayuda incondicionada en el momento oportuno” (ALBO, 322)

Es así que Albó señala que los parientes inmediatos en los que se encuentran los rituales tienen más obligación de ayudarse que los lejanos. No pueden negarse a ayudar en algún trabajo. “Ya no están en condición de ayni, sino de yanapa o ayuda incondicional” (ALBO, 323) Lo harían así en sembradíos , fiestas, cocina, etc.

Los inferiores tienen la obligación de ayudar al superior. El ahijado tendrá que ayudar como peón al padrino, por ejemplo. “Por eso se habla de suegros y padrinos que esclavizan” (ALBO, 324)

El padrinazgo por ejemplo es un factor aglutinador de las diversas familias de la comunidad, una aglutinación generalmente patrilocal.

Montes del Castillo ha realizado un estudio más de carácter político cuya institución de mediación en el bautismo y en una fiesta fue el compadrazgo. De lo cual estableció que le compadrazgo es una estrategia ritual de poder, ligada al simbolismo ritual y a las relaciones de poder. Siendo su estudio en Ecuador andino, señala que estas relaciones de poder invaden los intercambios económicos.

3.2.4. Creencias vinculadas a los padrinos

“Se supone que hay cierta transmisión casi hereditaria de las cualidades y defectos de los padrinos a sus ahijados” Es así cómo Albó describe estas creencias, ya que es necesario seguir el imaginario de las personas con respecto a este tema.  “Por eso es esencial que los padrinos de matrimonio sean casados, mientras que de los niños pueden ser solteros”.  Entre otros destacan por ejemplo aquellos que expresen el temor por la vida del niño y que por esa razón se buscaban padrinos con buena salud.

El haber sido escogido como padrino también conlleva creencias de realización, por eso el sacerdote antropólogo nos señala que  “El haber sido escogido por mucha gente para ser padrino es un indicador de la realización personal del individuo, tanto desde un punto de vista social como religioso”.

Las creencias también se manifiestan en el poder del simbolismo dentro de nuestra cultura. Esa trascendencia simbólica se manifestó sobre todo en el aspecto político, ámbito que fue visitado coyunturalmente por algunos políticos, quienes fueron parte de ese mecanismo de compadrazgo para entrar en carrera política.

3.2.5. Los alcances sociales y simbólicos del compadrazgo y padrinazgo desde la política

Para Fernando Mayorga, el padrinazgo y el compadrazgo tiene una gran carga emocional y ritual . “El padrino es el padre espiritual o el guía-ejemplo de un niño bautizado, de un flamante bachiller o de una pareja matrimonial” (MAYORGA, 112)

Es así que esta relación, según Mayorga, es frecuente entre letrados y humildes, entre criollos y mestizos, entre citadinos y campesino. Funcionan como una estrategia de los sectores subalternos para buscar movilidad social de los ahijado”

En el campo político de hace algunos años, Carlos Palenque se convierte en el “compadre” y Max Fernández en el “padrino”. Es así que se convierte, según Mayorga, en figuras del intercambio político.

Podemos evidenciar el rol asistencialista del compadre Palenque. “El compadrazgo pasó a tener nombre propio y los beneficiarios asumieron la designación genérica de compadres” (MAYORGA, 113)

Al referirse a un sector empobrecido el padrino o compadre termina siendo un aliado en una estrategia de sobre vivencia, según Mayorga. Es así que Palenque es entendido como un compadre – médium, ya que los lazos no sólo fue interesada sino dentro de una relación de solidaridad comunitaria.

El mismo Carlos Palenque había señalado “El compadre es un personaje identificado con los sectores populares, con los sectores empobrecidos, conocedor de sus ansiedades y de sus inquietudes, conocedor de sus problemas, no solamente en el orden económico, social y político…el personaje conoce los problemas íntimos de la gente” (en MAYORGA, 114)

A este elemento se sumó la imagen de la complementariedad, tal el caso de la comadre Mónica Medina. Estaba conformando esa relación dual que es parte de la cosmovisión andina.

Spedding puntualiza que “es interesante el uso del potencial del compadrazgo para entender a partir de Ego hasta llegar todo el universo social, para crear lazos entre militantes y simpatizantes de un partido político que aspira al liderazgo nacional”. (SPEDDING, 134) Otro símbolo de parentesco que llamaría la atención, por tanto,  es el binomio Palenque-Medina lo cual representó el ideal andino de chachawarmi, lo cual sólo fue coyuntural por los acontecimientos sucedidos posteriormente.

Así también, Max Fernández con su empresa cervecera, promovió una labor asistencialista, plasmadas en diferentes obras del país. En muchos casos este asistencialismo se lo observa como marketing de su empresa; sin embargo la empresa no resaltó sino el personaje de Fernández. Incluso Mayorga recurre al slogan “el pobre menos pobre y el rico más solidario” para hacer un paralelismo de ese padrinazgo, imagen que logró Fernández dentro de la política.

Las diferencias entre ambos se ven marcadas con la distancia que planteó Fernández, ya que el Compadre Palenque establecía lazos identitarios muy fuertes incluso desde el lenguaje, la presencia de su familia y el entorno laboral.

4. CONCLUSIONES

Debemos responder nuestra inquietud relacionada a las características sociales y rituales de compadres y padrinos en el ámbito andino boliviano. En ese sentido debemos señalar:

–          El compadrazgo y padrinazgo es un mecanismo del sistema de parentesco ritual, desde varios enfoques teóricos, de los cuales destacan las observaciones funcionalistas que incluso hacen referencia a los aspectos andinos y coloniales. En ese sentido llama la atención cómo el padrinazgo y compadrazgo son entendidos como una respuesta positiva a la crisis social que se vivía en la colonia.

–          Dentro de los roles de los actores sociales ligados al compadrazgo y padrinazgo sobresalen de manera natural las necesidades y funciones sociales y económicas de las comunidades, donde se puede hablar de la reciprocidad como el ayni, la minka y el ayni especial de los padrinos.

–          El compadrazgo es esencial en cualquier cultura donde se la practica porque tiene funciones específicas de reciprocidad sobre todo en una cultura que no se hizo líos en asimilarla, porque sus objetivos eran casi los mismos, sin tomar en cuenta aspecto de la conquista.

–          El aspecto simbólico e incluso religioso tiene gran importancia porque no sólo se trata de cubrir ayudando en aspectos económicos, sino también los padrinos se convierten en los mediadores y catapultas para el aprendizaje en las diferentes instituciones sociales como el matrimonio o el cambio de generación.

–          Los alcances simbólicos en los andes se han expresado a través de personajes puntuales en la política, los cuáles ya se han convertido en íconos y temas de estudio dentro del compadrazgo y padrinazgo cuando todos son los ahijados y todos los compadres.

BIBLIOGRAFÍA

SPEDDING, Alisson. Contra-afinidad: algunos comentarios sobre el compadrazgo andino. En ARNOLD, Denisse, comp.. Gente de carne y hueso: las tramas de parentesco en Los Andes. Biblioteca Estudios Andinos. CIASE Research Series. La Paz.ILCA, CIASE, 1998.

MONTES DEL CASTILLO, Angel. Simbolismo y poder: un estudio antropológico sobre compadrazgo y priostazgo en una comunidad andina. Autores, textos y temas: Antropología. Barcelona, 1984.

MAYORGA, Fernando. Neopopulismo y democracia: compadres y padrinos en la política boliviana (1988-1999) Cochabamba, 2002.

ALBO, Xavier; MAMANI, Mauricio. Esposos, suegros y padrinos entre los aymaras. BOLTON. Parentesco y matrimonio en los Andes. Lima, 1980.


[1] Véase Pág. 159 de Montes del Castillo.

[2] Estos contratos diáticos serían parte fundamental del compadrazgo. Este contrato sería un modelo sociológico regido por la reciprocidad. Este contrato podría ser vertical u horizontal, tómese los casos de padrinazgo vertical y horizontal que plantea Albo más adelante.

[3] Debido a otras connotaciones que tiene la amistad.

[4] En todo caso Montes del Castillo critica el trabajo de Albó al no presentar mayor argumentación de su tesis con respecto al padrinazgo.

[5] Véase en el caso que presenta Albó más adelante cuando este Ayni lleva incluso otro nombre cuando se trata del trabajo de compadres y padrinos.

[6] Este teórico habría realizado una observación desde la perspectiva religiosa católica.

[7] Este trabajo se basó por ejemplo mucho en el padrinazgo bautismal.

[8] Véase Pág. 192 de Montes del Castillo.

[9] Este nombre derivaría de la palabra compadre.

[10] En cuanto al incesto prohibido en la zona de sud yungas véase el caso que presenta Alisonn Spedding en la pag. 117.

[11] Esta relación es muy importante para establecer el estatus y la importancia de escoger a un padrino.

[12] En torno a esta actividad la autora hace referencia al ritual en sí de la murucha. La comida, el corte y demás.

[13] Señala por ejemplo que “sin alguien muere sin parientes, los compadres deben asumir toda la serie de ritos funerarios” PG. 131

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