LOS OJOS Y LAS MANCANCHAS REBELDES

Partamos de un hecho dado recientemente a nivel cultural en nuestra ciudad. A sus 28 años, Vanesa de Britto, Directora Ejecutiva de la Cinemateca Boliviana renunciaba a su cargo de directora de la flamante institución debido a decisiones que hubo en el directorio. Éste diseñó un nuevo perfil para el director de la Cinemateca, el cual debía ser un “cineasta reconocido y consagrado”. Con sus palabras, Vanesa de Britto, en una entrevista me señalaba: “Obviamente, no encajo en ese perfil por que soy gestora cultural de profesión. Si bien  se me ofreció quedarme en la institución, bajo otro cargo, para mí es un retroceso profesional. Es así que cumplo estos cuatro años de gestión, como indican los estatutos, y cierro un capítulo en mi vida para el reinicio de otro”.

Para aquellos que no la conocieron, es bajo la dirección ejecutiva de Vanesa de Britto que se concluye la construcción de la nueva cinemateca, que tardó quince años en ejecutarse. El mismo directorio toma la decisión de cambiar el perfil del director, dejando de lado su trayectoria y el aporte que esta mujer realizó en dicha institución. A su vez De Britto señalaba indignada: “Voy a ser muy sincera, no se qué es lo que está pasando arriba. Desde hace más de un mes se me ha dejado de notificar las cosas. La última carta que yo recibí se me anuncia la decisión del directorio, y que al final entrará una persona en transición.” Esta persona en transición es el director de cine Antonio Eguino, quien continúa en la actualidad con el cargo de Director Ejecutivo. Por su lado Vanesa de Britto ni siquiera fue invitada a ser parte del grupo de fideicomisarios o el directorio de la Cinemateca Boliviana donde se encuentran destacados intelectuales del país como Carlos Mesa, Fernando Cajías, Pedro Susz, etc.  Cuando Vanesa de Britto dejaba la institución señalaba: “Estoy triste porque mi vida la he dejado acá, triste porque dejo un equipo de gente maravillosa, gente del entorno muy linda y una institución que es fantástica. Así de joven, tienes dos alternativas: fracasar e irte al limbo o tener éxito y salir con el pecho hinchado y estoy saliendo así por la puerta grande, con el orgullo de haber logrado el sueño de Pedro. Y así a Pedro (Susz), todo lo que él me ha dado se lo estoy devolviendo”.  ENTREVISTA A VANESA DE BRITTO

Utilizo este ejemplo dentro del área audiovisual en su ámbito ejecutivo para comenzar a describir los aspectos de poder y encuentros de género y generacional que se van dando constantemente. El cine al ser un espacio tradicionalmente masculino, ha llegado a conformar un sistema que ha venido siendo confrontado por diversos discursos entre los cuales sobresale el cine feminista. Es irónico, incluso, que el cineasta Rodrigo Bellot, en la misma Cinemateca, haya presentado un seminario taller dedicado al cine feminista, justamente cuando Vanesa de Britto tenía problemas laborales al no cumplir los requisitos que se le imponían: ser un cineasta reconocido.

Del taller de cine feminista presenciado por mi persona rescato cineastas que han sabido perfilar o construir un cine que va más allá de un discurso feminista y que posteriormente nos llevará a la reflexión interna de productoras bolivianas.

  1. EJEMPLOS DE CINE FEMINISTA

1. 1. La identidad, la intimidad  y la filosofía francesa

Para entrar dentro de la experiencia audiovisual boliviana, he considerado necesario hablar de algunas producciones internacionales que me han resultado inspiradoras. Pues bien, una de las cineastas destacadas vendría a ser la francesa Catherine Breillat quien con un estilo nuevo en los años 90 nos ha mostrado obsesiones y ensayos filosóficos dentro de su cine. La revista Letras Libres señala que a lo largo de su carrera ha explorado el deseo y la identidad de las mujeres desde un ángulo distinto, chocante y muchas veces marginal. Tal es el caso de su trabajo “Romance X”, que fue tildado de película pornográfica porque quiso hacer escenas de cama verdaderas, sin el pudor de la autocensura. Sin embargo, ella señala que se buscó humanizar lo porno, y humanizar la eterna guerra entre los sexos, donde los héroes somos nosotros mismos. A su vez, la misma directora habría declarado que “el cine es la única manera de hablar de su percepción sobre las relaciones entre los hombres y las mujeres”. En ese sentido, el cine realizado por mujeres le da bastante importancia a un tema que incumbe a los antropólogos: la identidad. Adrienne Rich, en una conferencia de feminismo e identidad se planteaba que en principio, para hablar de espacios, no se debe partir de un continente, una patria o una casa sino de la geografía más cercana: el cuerpo, lo que Marx joven habría llamado: “la primera premisa de toda historia humana”. Es así cómo entiendo trabajos como éste donde la identidad, el cuerpo, el sexo vienen a ser temas centrales para cuestionar el sentido de ser mujer y ser humano.

1.2. La identidad a partir de la crítica de las naciones

Por otro lado, me encontré con dos ejemplos que abarcan más allá del cuerpo como tal y cubren temas nacionales y socioculturales. Estoy hablando de una directora de la India que radica en Canadá y de otra directora Iraquí. La primera, Deepa Metha, ha dirigido una trilogía donde realiza una crítica a su contexto religioso, político y sexual. Estamos hablando de las películas: Tierra, Fuego y Agua. En las tres películas Deepa Metha quiso que el contenido emocional, sin embargo, fuera universal. Y su objetivo fue llamar la atención a través de sus historias para tener una resonancia que trascienda las fronteras culturales y geográficas. Para esta cineasta, el cine es un medio poderoso y su esperanza es provocar diálogo y haga a la gente pensar más profundamente sobre el precio de las divisiones. En cuanto a contar historias de mujeres en sus películas, la cineasta señala: “Ante todo me motiva el hecho de ser mujer. Pero no es sólo eso, mi motivación va más allá, me molesta mucho el tema de las diferencias de clase, me molesta mucho el tema de la desigualdad de género, me molesta mucho el hecho de que a igualdad de trabajo haya diferentes salarios, toda injusticia me revela y me moviliza”. Sin embargo, aparte de sus contenidos de género, Deepa Metha ha tenido fuertes problemas con el fundamentalismo en su país, tanto así que han quemado salas cinematográficas donde se han proyectado sus películas, han robado material de su trabajo, amedrentado a sus actores y han secuestrado a su hija, desatando así violentas protestas. A estos obstáculos, Deepa Metha los enfrentó posteriormente con esta reflexión: “Hay un dicho inglés que dice que lo que no te mata te hace más fuerte, esto lo digo ahora con retrospectiva, pero en el momento lo pasé muy mal. Primero reaccioné con mucha ira y me sentí muy mal, pero me di cuenta de que no eran mi gente, ningún extremista tiene nada que ver conmigo. A partir de ahí crecí, no me he sentido amargada pero si me sentí muy traicionada. Ahora lo veo como un acto de crecimiento, pero en el momento lo pasé fatal. Me di cuenta de que Agua reflejaba lo que ocurría en la India, el ascenso del fundamentalismo hindú y de la intolerancia hacia cualquier cosa, por lo tanto éramos el blanco perfecto”. A su vez esta cineasta cree que la mirada femenina y la fuerza de las mujeres tienen mucho que ver con la compasión en un mundo lleno de intolerancia, y ella recalca que se trata de una compasión en el sentido de no estar juzgando durante todo el tiempo.

El otro ejemplo nos lleva a Irak, donde la cineasta Samira Makhmalbaf,  ha presentado propuestas que han sacudido a nivel internacional, ya que ella expuso claramente desde su mirada, lo que significaba ser iraquí. Fotografiando durante un mes a mujeres afganas entre Irán y Afganistán, esta mujer señala que se dio cuenta de la gran carga de la cultura masculina, de la pobreza y la mendicidad. Debo señalar que los talibanes declararon al cine como algo ilegal, y que el cine afgano había producido menos de cuarenta películas, durante los primeros cien años de su historia. A pesar de ello, Samira logró realizar una película muy realista donde muestra las barreras que se hacen en cuanto a mostrar el rostro de una mujer o la educación que debería recibir. En su película “A las cinco de la tarde”, se desarrolla el siguiente diálogo que me parece interesante de leer:

Profesora: Todas las alumnas deberían llevar uniforme negro y pañuelo blanco. Noqreh, ¿Por qué llevas un vestido de color?
Noqreh: Señorita, si llevara uniforme mi padre no me dejaría venir.
Profesora: ¿Por qué?
Noqreh: Piensa que las chicas no deberían estudiar”.

Los discursos son variados, desde la filosofía compleja que presenta Catherine Breillat con escenas de sexo e identidad hasta los testimonios de nacionalidad y problemas sociales que plantean Deepa Metha y Samira Makhmalbaf. Los discursos crecen más aun con cines más radicales como los de Virgine Despentes, cuya película emblemática “Bisse-moi” nos muestra a dos mujeres violadas que cobran venganza teniendo sexo con varios hombres y asesinándolos posteriormente de una manera muy violenta. Ante esos ejemplos una queda con la duda, ¿cuál de estas películas es cine feminista?

Tras haber revisado, la diversidad de feminismos a lo largo de nuestra historia, también podemos hablar de diversos estilos discursivos feministas en estas cineastas. Cuando se plantean temas de identidad, directamente me remito al feminismo de la diferencia, que plantea la otredad como alternativa para hablar de lo “hermoso que es ser mujer”. A su vez, existe una gran urgencia de otras cineastas cuando hablan de resolver o plantear críticas directas con desigualdades sociales. El feminismo chicano o afroamericano ya se adelantaban con esa mirada que plantea Deepa Metha. Por otro lado existen películas como las de Pedro Almodóvar, cuyos personajes centrales son siempre mujeres con una psicología cabal, reconocida por cualquier mujer. En todo caso,  el cine Queer también destaca dentro de estas expresiones marginales, además del cine que yo llamaría pro feminismo, ya que es realizada por hombres, pero cuyo discurso plantea directamente la problemática de ser mujer. Claro ejemplo es el de la película Leonera (película que narra la historia de una mujer en la cárcel), y que fue guionizada y dirigida por hombres, quienes se internaron en el mundo de las mujeres de la cárcel a partir de entrevistas, etnografías, historias de vida  durante muchos meses.

  1. EN BOLIVIA

1.1. Contacto con otras mujeres

Cuando se habla de mujer en el cine boliviano, debo recordar en primera instancia a Amalia de Gallardo, muy reconocida dentro de la historia del cine nacional ya que fue al lado de Oscar Soria y Luis Espinal, una de las que impulsa la educación en cuanto al cine,  la guionización y la crítica cinematográfica.  Por otro lado, este trabajo se queda muy pequeño cuando nombro a Beatriz Palacios, la productora y compañera de Jorge Sanjinés, quien ha sido uno de los ejemplos más importantes al llevar a cabo producciones tan reconocidas a nivel internacional. Beatriz murió hace algunos años, pero queda como aquella gestora sencilla que no sólo apoyaba al cine de su esposo, sino también planteaba sus propios proyectos y apoyaba a jóvenes que deseaban estudiar cine en Cuba. De ella recibí un libro de regalo que habla de hacer un cine junto al pueblo. Al mismo tiempo he recibido clases de historia de cine con la videasta Carina Oroza quien fue la primera en hablarme de cine feminista no sólo mencionando a trabajos que hablan de mujeres como el caso de Nikita de Luce Besson, sino también de expresiones feministas latinoamericanas como los de la pintora mexicana Frida Khalo. Y si de arte plástico se trata debo recordar a  la historiadora de arte Margarita Vila quien me presentó la estética de Barbara Kruger y Judy Chicago en las cuales encontré un grado de rebeldía tan parecido y confrontador como los que tuvo Yoko Onno en Nueva York. Este tipo de encuentros da un giro circunstancial cuando aparece en Bolivia, la cineasta Mela Márquez, montajista que estudió en Italia y que llega con una propuesta interesante en los años 90 (año de renacimiento del cine nacional), con su propuesta Sayari, película que muestra o cuestiona la complementariedad en el ritual del Tinku.  Qué decir cuando Verónica Córdoba llega de sus estudios en Cuba para proponer en su guión Dí buen día papá, una de sus primeras propuestas cinematográficas. Sin embargo, debo confesar que cuando vi Dependencia Sexual, de Rodrigo Bellot señalé con seguridad que se trataba de cine feminista, constatando posteriormente que este cineasta tiene bastante influencia y gusto por el arte feminista.

El 13 de junio de 2007, gracias al CIDEM y la Fundación Simón I. Patiño, tuve la oportunidad de compartir una tertulia con mujeres videastas y cuyo trabajo es reconocido a nivel audiovisual. Entre ellas destacan Cecilia Quiroga, comunicadora y productora audiovisual quien recalcó los trabajos sobre cine feminista que realizaron Carina Oroza, Viviana Fernández y María Galindo. A su vez, y haciendo una analogía con Vanessa de Britto, Quiroga expuso su mal estar ante las experiencias que vivió cuando ella fue Directora Ejecutiva del Consejo Nacional del Cine. Por ejemplo, contó: “Cuando salió a la luz mi nombramiento, luego de haber pasado por un concurso de méritos, no fueron solamente felicitaciones las que me llegaron; mientras yo vivía lo que consideraba un gran reto, comenzaron las voces disonantes de algunas mujeres, convirtiéndome en un ser totalmente sospechoso con comentarios como ¿quién se lo habrá hecho la propuesta del plan? Refiriéndose al plan que presenté al directorio del CONACINE. Otro comentario: Ella fue elegida porque los miembros del directorio en su mayoría son hombres y se dejaron engatusar…Pienso que es muy importante reflexionar de manera general sobre las relaciones de mujeres, esto nos da la posibilidad de revertir las situaciones de dominación, y en lo particular, desde nuestros espacios de mujeres realizadoras, de romper con las normas habituales de representación que nos cosifican, ya que también son formas de sometimiento, y así llegar a hacer visible lo invisible, siendo nosotras mismas a ambos lados de la cámara”.

Liliana De la Quintana de Ovando, comunicadora, videasta y pedagoga, es otra de las mujeres claves para hablar de video boliviano, ya que sus aportes, desde muy joven, se han centrado en registros de eventos históricos nacionales tales como la marcha por la vida, las jornadas de marzo, el movimiento de mujeres en toda la década de los 80. Pero así también se ha centrado en el registro etnográfico y antropológico de los pueblos indígenas de Bolivia. Tanto Tierras Bajas como Tierras Altas, han pasado por la cámara y los ojos de Liliana De la Quintana. Ella misma cuenta: “La inquietud siempre fue la de hacer un registro de la participación y de la respuesta que han dado las mujeres en los diferentes momentos históricos, como la SIEMPREVIVA sobre las mujeres anarquistas y la serie REBELDIAS, cuatro capítulos sobre la historia de las mujeres mineras, indígenas, de clase media y barrios periurbanos durante el siglo XX”  Son más de 30 años, que junto a la productora NICOBIS, con su esposo, Alfredo Ovando, y sus hijos insiste en la temática de niños y niñas, haciendo hincapié en el mundo indígena. A este trabajo ella lo reconoce como un recorrido de compromiso y lealtad.

Otro ejemplo y muy joven es el de la videasta Yomar Ferino quien reconoce estar siempre atenta a las marchas, registrando realidades que son importantes para el país. Pero a pesar de su sensibilidad con estos temas, ella misma confiesa que ha vivido discriminación por ser mujer: “Eso de ir a las marchas y hacer tomas es un poco incómodo, porque no sabes cómo te van a tratar, a veces recibes insultos, recibes amenazas, recibes piropos groseros, entonces es complicado…yo hago cámaras y nunca se qué es lo que va a pasar, entonces uso mucho mi intuición”. Ella ha producido cortometrajes, spots documentales y video arte.

Debo mencionar nuevamente a Mela Marquez, quien en dicha tertulia del 13 de junio de 2007 hizo la siguiente reflexión acerca del feminismo: “Yo creo que en Bolivia hay discriminación racial, y ese es el tema crucial e importante, yo pienso que muchas mujeres privilegiadas se amparan en el discurso ambiguo de género. Y juegan al rol de ser discriminadas. Las que verdaderamente son discriminadas por raza, sexo y color de la piel no tienen discurso, porque no les alcanza la voz. Sería vergonzoso venir a esta plataforma como Mela Márquez, a quejarme de ser discriminada en mi calidad de cineasta, sería patético, sería vergonzoso, porque soy privilegiada y súper privilegiada, y mentiría si les dijera que he sufrido esa discriminación en mi calidad de directora mujer” .

Las mujeres videastas somos muchas, pocas las cineastas evidentemente, pero desde el rol que nos ha tocado ejercer hemos tenido una participación pequeña o grandiosa en la historia de nuestras realidades. No conozco profundamente el caso de María Galindo en el ámbito audiovisual, pero está claro que sus propuestas no han quedado desapercibidas. Para hablar de video nacional debo mencionar también a Raquel Romero, Patricia Gutiérrez, Paola Terán, Adriana Montenegro, Viviana Fernández, Virginia Guerrero, quienes en forma de productoras, directoras o guionistas han demostrado su fortaleza, compromiso, la pulcritud o locura en sus trabajos audivisuales.

Sin embargo, desde el discurso de la otredad y no así de la queja por discriminación debo mencionar con cariño el trabajo que he ido realizando con compañeras artistas, que pertenecen al mundo audiovisual invisible. Rescato el trabajo que realicé junto a Patricia Paredes y Karim Patón en el documental El camino de las almas, documental sobre la cultura de la muerte en Bolivia. Así también, con ellas y Paola Terán, Jovanka Estrella, Miguel Canedo, Carmen Suarez y Erly Illanes se ha trabajado, en su momento, en varios videoclips musicales que han tenido su difusión en programas nacionales de televisión.

Cada uno ha sabido aportar desde su creatividad, desde la música, las artes plásticas, la danza, el guión, la poesía, etc. Recalco de manera muy especial el trabajo del grupo de rock Libellula, quienes también desde su especialidad audiovisual han trabajado en sus videoclips, desde la producción hasta la post producción. Y no sólo es un trabajo de mujeres, sino también de nuestros compañeros con quienes hemos conformado una familia que acude siempre cuando alguien propone un trabajo personal. La idea es mostrar una presencia invisible y que llene de emociones a aquella “nena interna” que llevamos todas al momento de componer, escribir un guión, registrar imágenes y editar un trabajo audivisual, con ojos rebeldes  y las mancanchas bien puestas.

Al fin de cuentas, desde la filosofía, de un anarquismo radical, o desde la delicadeza o la pulcritud de una cineasta, los contenidos siempre van a mostrar nuestros corazones, heridos, rebeldes, tercos, hermosos, la idea es siempre plantear algo que nos lleve e pensar un poco más allá de nuestra burbuja, ya sea feminista, machista o simplemente humano.

Los testimonios del 13 de junio de 2007 fueron extraídos de MUJERES, Poesía, video y radio. CIDEM, FUNDACION SIMON I. PATIÑO. 2006 – 2007. La Paz, Bolivia.

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