Por Claudia Daza Durán

Me pregunto cómo hubiera sido Jorge Luis Borges navegando en Google, Wikipedia o diseñando su propio blog. Lo cierto es que el escritor argentino hubiera tenido la “voluntad continua de experimentar” tal y como lo habría planteado Néstor García Canclini[1]. Y así también hubiera podido tener la capacidad de entender los territorios tecnológicos como un laboratorio o un laberinto. Claro está; Borges era Borges, él mismo con sus textos son en sí un mundo para navegar y explorar, ya que según William Rowe, se dejó llevar por las infinitas simultaneidades, tal como ocurre con su cuento Funes el memorioso donde “el personaje no puede olvidarse de nada, hace un registro total de la realidad, y se desplaza entre dos mundos” (ROWE, 1998:107) Si lo vemos de esa manera, Borges ya tenía en mente, quizás hasta de forma intuitiva, la posibilidad de las bifurcaciones, de las redes, de los laberintos, de un mundo que era capaz de ofrecernos un sin fin de datos e informaciones y obviamente mundos. Lo interesante, en este caso, es que Borges murió viejo y ciego; sin embargo murió comprendiendo lógicas que son entendidas y practicadas, sin tanto análisis, por la juventud actual. Parto por Borges y por los jóvenes para comprender esa interrelación de distintas generaciones al momento de hablar de las nuevas tecnologías de información y comunicación, haciendo más clara la analogía, podríamos pensar en la relación entre maestros y estudiantes de colegio en torno a las TICs, especialmente Internet.

El mundo está cambiando concluyen muchos teóricos sociales, pues a propósito de la cibercultura, Pierre Levy señala “La aceleración es tan fuerte y tan general que incluso los que consideran estar más «a la última» están, en diversos grados, desbordados por el cambio, pues nadie puede participar activamente en la creación de las transformaciones del conjunto de las especialidades técnicas, ni siquiera seguirlas de cerca”.

Lo más interesante del asunto es que mientras los especialistas conceptualizan, categorizan, redefinen indicadores o redactan resultados sobre la cultura y la tecnología, los jóvenes están jugando en este instante un nuevo juego recién comprado de la Huyustus, viendo los últimos videoclips de Lady Gaga en Youtube[2], se están mensajeando por sus celulares o están escribiendo un nuevo estado en el Facebook. Muchos les dirán holgazanes o inmaduros; pero lo cierto es que justamente los teóricos se fijan constantemente en ellos como los principales consumidores y actores sociales clave de estas nuevas tecnologías.

Partamos por hechos que corroboren lo anteriormente dicho. Según Leandro Zanoni, en su libro El imperio digital, adolescentes encuestados dijeron que prefieren informarse a través de la televisión, blogs, redes sociales y sitios web de noticias. Así también se realizaron estudios sobre consumo de estos diferentes formatos digitales. Cito: “Un estudio de investigación sobre los adolescentes realizado por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) a finales de 2007 arrojó que los alumnos exigen que las clases sean divertidas y prácticas y que no les interesa demasiado estudiar alguna carrera con salida laboral, sino algo que los estimule. En cuanto al consumo de medios, el 60% de los jóvenes de entre 12 y 20 años elige pasar más tiempo frente a una PC que frente al televisor. Principalmente, usan Internet para chatear y visitar blogs ajenos y actualizar los propios (el 60% de ellos tiene alguno de los dos). Tienen, en promedio, cien contactos en sus mensajes instantáneos y la mitad de ellos son “amigos” virtuales con quienes nunca se vieron en persona. No imaginan su vida sin la tecnología ni tampoco, por supuesto, el celular. El principal uso que le dan al teléfono es el del mensaje de texto (SMS)” (ZANONI, 2008)

Tras haber revisado estos estudios, los especialistas en marketing concluyen que los adolescentes privilegian aquellos modos de comunicación que les permiten fortalecer sus redes sociales. Cito nuevamente a Zanoni: “El SMS es parte de su cultura, es su herramienta de comunicación favorita. Además, los adolescentes son los usuarios que más nos desafían a encontrar aquellas alternativas de productos que les permitan sacar el mayor provecho de sus recursos económicos. Ellos son verdaderos smart users”.

Haciendo caso a la conclusión de Zanoni, si estamos hablando de usuarios inteligentes, pregunto: ¿cuál es el rol de la educación en este tipo de consumos? ¿cuál es el rol del maestro (a), el usuario o no usuario de las nuevas tecnologías? ¿hasta dónde intervenir estos consumos culturales? ¿cómo podríamos apropiarnos de estos medios para la educación? El reto consiste, por tanto, en la comprensión de jóvenes estudiantes que manejan constantemente la tecnología para sus procesos de información y comunicación, tomando en cuenta, incluso,  que ciertos medios como Youtube o Facebook son satanizados por la diversidad de contenidos y malos usos que se han realizado en estos. Sin embargo, cabe recordar, desde la comunicación social, que todos los medios desde la prensa escrita, el cine, la radio o la televisión también han sido mal utilizados, concluyendo por tanto, que el problema no radica en el medio como tal sino en sus emisores. Por tanto, un seguimiento desde la educación es totalmente vital.

Además del reto educativo, cabe destacar los retos económicos, político-culturales y sociales, cuyos factores son aun reflexionados e investigados. Por su parte, el profesor Bernard Miège , señala que desde el punto de vista comunicacional, estamos hablando de un diálogo permanente entre la técnica y lo social. Estamos hablando de la complejización del dominio de los medios[3].

Desde el punto de vista comunicacional, desplegado en una reflexión actual de grandes especialistas como Dênis de Moraes y Bernard Miége,  el proceso de las TIC es el siguiente:

1. Informalización: Circulación creciente y acelerada de flujos de información (conocimientos, saberes, investigaciones, producciones, blogs, competencias técnicas o profesionales, movimientos alternativos, información editada e información abierta).

2. Mediatización de la comunicación: Miège señala “Cada vez está más claro que el manejo de las TIC supone la movilización de competencias comunicacionales que no deben confundirse con las competencias cognoscitivas necesarias para dominar herramientas. Estas competencias comunicacionales forman parte de la creación de nuevas formas de acción comunicacional. Los procedimientos interesantes para investigación son el chat, el foro, blogs, etc.

3. La ampliación de la esfera mediática: Se debe evitar: la perspectiva de sustitución pura y simple de los medios por las TICs. No debemos pensar en reemplazar a los otros medios, sino integrarlos.

4. La mercantilización de las actividades comunicacionales.

5. La generalización de las relaciones públicas: “Todo nos hace suponer que los inventos más recientes (blogs, sitios informativos compatibles con móviles, etc.) serán profusamente utilizados al servicio de las actividades comunicacionales y contribuirán al fortalecimiento de las relaciones públicas generalizadas”.

6. La diferenciación de las prácticas sociales: Es sumamente interesante porque los teóricos se cuestionan ¿cómo enfocar el análisis de la evolución de las prácticas sociales de información, de cultura y de comunicación? para ello Miège plantea cinco orientaciones: nosotros mediatizamos todo el tiempo las actividades comunicacionales, articulamos herramientas, somos desiguales, nos desplazamos a nivel profesional y privado.

Aparte de los procesos de las TIC debemos tomar en cuenta que estamos hablando de nuevos lenguajes, ya que no sólo se trata de tecnología. Jesús Martín Barbero[4] nos explica, por ejemplo “la tecnología, remite hoy no sólo y no tanto a la novedad de los aparatos, sino a nuevos modos de percepción y de lenguaje, a nuevas sensibilidades y escrituras. La tecnología deslocaliza los saberes modificando tanto el estatuto cognitivo como institucional de las condiciones del saber y las fisuras de la razón, lo que está conduciendo a un fuerte borramiento de las fronteras entre razón e imaginación, saber e información, naturaleza y artificio, arte y ciencia, saber experto y experiencia profana”. (DE MORAES:105).

En este espacio es donde se encuentran y se contraponen dos lenguajes: el escrito y el audiovisual.

Ya que si tomamos en cuenta a la cibercultura como un ecosistema, según Barbero, “la experiencia audiovisual trastornada por la revolución digital apunta a la constitución de una visibilidad cultural que  es hoy el estratégico escenario de una decisiva batalla política contra el viejo y excluyente poder de la letra que a lo largo de un siglo y medio ha desconocido la diferencia y riqueza de las oralidades y visualidades culturales, esas mismas que entrelazan ahora sus memorias a los imaginarios de la virtualidad para dar nuevo sentido y nueva forma a las tradiciones”.

Es decir que nuestros imaginarios culturales van en la actualidad más allá de nuestras palabras y se expanden en el ámbito oral y visual (manejados de una manera espectacular en las TIC). Pongámonos el ejemplo de los video juegos, que no sólo son manejados por los jóvenes usuarios. José Escrivano, al reflexionar la relación entre el arte y el video juego, señala que “la influencia del videojuego en las conversaciones universitarias es comparable a la que suscitaba el cine francés hace varias generaciones”. Es decir que incluso este tipo de medios como el videojuego puede generar élites intelectuales y generaciones de culto[5]. La reflexión importante de Escrivano radica en que  desde el mundo académico se haga inevitable el análisis de los videojuegos desde aspectos serios y trascendentes debido a su impacto social, cultural psicológico, económico y artístico. Nos señala “Por si fuera poco la versatilidad del medio lo convierte no sólo en una alternativa de ocio sino también en una poderosa herramienta de aprendizaje y emisora de valores, sentimientos y sensaciones a la altura de otras disciplinas artísticas”. Uno de los ejemplos lanzados como educativos es el juego Balkan Wars cuyo contenido es educacional-historiográfico, donde el jugador es partícipe de un acontecimiento histórico cuyo rol es aportar con estrategias.

Estoy segura que dentro de nuestra comunidad existen expertos en juegos y cuyos grupos manejan conceptos de videojuegos y estrategias. ¿Qué hacer con estos grupos? ¿Cómo integrarnos a ellos? Jesús Martín Barbero propone el proyecto de “alfabetización virtual” para el conjunto de la sociedad, así como en su momento lo propuso Paulo Freire con la alfabetización. La característica principal de este proceso es la interacción. Y reflexiona “Navegar es también leer, pero no de izquierda a derecha, ni siguiendo la secuencia de las páginas, sino atravesando textos, imágenes, sonidos, conectados entre sí por muy diversos modos de articulación, simulación, modelado o juego”. Y justamente uno de los desafíos para esta alfabetización, según Barbero, es la investigación acerca de los modos en que las culturas locales se están apropiando de las culturas virtuales.  En nuestro caso deberíamos prestar mucha atención a los modos de apropiación que tiene nuestra cultura estudiantil. Destaca Barbero: “nuestro sistema educativo y cultural necesita hacer un seguimiento cercano y permanente de las formas en que las diversas culturas territoriales están procesando los cambios, y para ello diferenciando edades, género, ciudades grandes y pequeñas, ámbitos rurales industrializados y subdesarrollados”.

Por su lado, Karina Crespo, en su afán de trabajar la creatividad y las nuevas tecnologías educativas, destaca que el objetivo principal es la producción de proyectos y/o actividades donde el lenguaje audiovisual y la utilización de la Web para convertirse en facilitadores del aprendizaje”. (CRESPO) Es así que a partir de la triada conexión, alfabetización y apropiación se desarrolle el proceso esperado en la educación a través de las TIC.

Crespo destaca que una de las propuestas para enriquecer procesos de enseñanza, es que nuestros estudiantes sean capaces de producir ellos mismos sus propios mensajes en diferentes soportes, entre ellos, por supuesto, multimedia. Por otro lado debemos rescatar la característica innata que se les ha atribuido a los usuarios de Internet y TIC como “la inteligencia colectiva”, principal motor de la cibercultura.

Pierre Levyn, especialista en Cibercultura, señala que los investigadores y estudiantes del mundo entero intercambian ideas, artículos, imágenes, experimentos u observaciones a través de videoconferencias electrónicas organizadas por centros de interés. Informáticos dispersos sobre el planeta se ayudan entre sí para resolver problemas de programación. Por otro lado destaca que por primera vez en la historia de la humanidad, la mayor parte de las competencias adquiridas por una persona al principio de su recorrido profesional, estarán obsoletas al final de su carrera y que trabajar se convierte cada vez más en aprender; en transmitir saberes y producir conocimientos. ¿a través de quién se aprende? A través de la inteligencia colectiva[6]. El reto que nos plantea Levy es que el “enseñante ha de convertirse en animador de la inteligencia colectiva de sus grupos de alumnos más que en un dispensador directo de conocimientos”. Inducir al aprendizaje cooperativo es lo más prometedor para el autor de Cibercultura. Ojo que mi posición no es inducir al plagio de textos, páginas Web y blogs para realizar una tarea de investigación, sino que nuestra comunidad sea parte de esa gran comunidad inteligente, a partir de la difusión de nuestras producciones, saberes, inquietudes, recetas, comentarios, afinidades, eventos, links amigos, etc.

Destaco la advertencia de Beatriz Sarlo, cuando señala que puede haber una gran equivocación al pensar que “las destrezas cibernéticas no necesitan de las destrezas previas de la lectura y la escritura”. A diferencia de Martín Barbero, Sarlo rescata la competencia de la escritura y me parece una reflexión fundamental para concentrarnos en las diferentes plataformas donde los estudiantes se desenvuelven. ¿Hacemos un seguimiento de las producciones escritas por ellos en esas plataformas?¿cuántos de nuestros estudiantes tendrán un blog donde comparten y redactan sus pasiones? ¿cuánto escriben y leen? ¿escriben bien? ¿qué comentarios realizan? ¿qué información están ofrendando a la inteligencia colectiva? y viendo más allá, ¿qué links comparten? ¿qué videos de youtube socializan? ¿qué les interesa socializar? ¿cómo se desarrolla su proceso de relacionamiento con esa inteligencia colectiva? ¿seré yo parte de su inteligencia colectiva? y lo más importante ¿cómo están construyendo sus imaginarios y sus historias personales?  Si estos “nativos digitales”, es decir, los que nacieron y crecieron cuando las computadoras e Internet ya se habían instalado en casi todos los aspectos de la vida, no tienen esas plataformas o las mal utilizan, el rol de un educador (a) es ANIMARLO a ser parte de esa comunidad que lo espera con mucha información y comunicación y espera de él (ella) sus aportes personales para el colectivo.

El comunicador José Luis Orihuela, dentro de la revista latinoamericana de comunicación  CHASKI reflexiona que En el ámbito educativo, los blogs pueden ser una magnífica plataforma de trabajo para alumnos de doctorado, grupos dispersos de investigadores, gestión de proyectos de investigación, difusión de resultados de investigación, publicación de noticias y referencias de interés de las diversas unidades y centros educativos, ámbito de reencuentro de antiguos alumnos colegas, plataforma de exposición de portafolios de recién licenciados y taller de escritura individual y en colaboración”. Esa puede ser una gran plataforma para difundir producción estudiantil, haciendo links entre ellos mismos (su comunidad inteligente), haciendo links con espacios más grandes como Wikipedia y otras fuentes, haciendo uso de fuentes a través de las conexiones, complementando con fotos, sonidos y videos linkeados de Youtube o videos que ellos mismos hayan realizado. Los estudiantes pueden ingresar al mundo de los ensayos utilizando nuevas formas de realizar citas, por ejemplo interactuar con esos otros soportes como audio y video y no sólo texto. Teniendo un blog, un estudiante puede difundir la dirección o el link de este a través de sus propias redes sociales como el Facebook, Tiwtter o SMS y recibir los comentarios o las afinidades que puede tener su propia comunidad, a su vez puede ser recomendado a otras comunidades y así expandir la difusión de su trabajo en este universo virtual. Sus posibilidades van más allá del cuaderno, del trabajo práctico impreso o de una exposición en Power Point. Toda esta práctica de informalización ya se hace por los “migrantes digitales”, es decir por aquellos que somos felices interactuando con esta tecnología y estamos aprendiendo a manejar nuevos lenguajes que antes no teníamos.

Sin embargo, existen muchos “migrantes digitales” que aún no han descubierto los beneficios de estas plataformas, tecnologías o medios y se tiende a satanizarlos, como había dicho anteriormente. Es natural que hayan contradicciones, esas no son las contradicciones del medio, son las contradicciones del mundo, son las mismas contradicciones que se pueden encontrar en la calle. Es la misma contradicción que existe entre Mark Zuckerberg y la red más famosa del mundo, su propia creación. En la película Facebook, donde se muestra claves en su vida, se lo ve solo, absolutamente solo contemplando la fotografía y el muro de su ex novia. Dan ganas de llorar por su suerte, porque gracias a él más de 75 millones de usuarios han encontrado a sus amigos del pasado y hacen más amigos a la velocidad del rayo, además de recibir permanentemente invitaciones para un sin fin de eventos sociales y culturales.

Zanoni nos ayuda a creer (a los migrantes digitales que encontramos beneficios en las tecnologías populares y redes sociales) por sus siguientes datos: “Cada día en la Argentina se abren nuevos blogs personales. MySpace y Facebook tienen más usuarios que aceptar, YouTube, el sitio por excelencia para alojar y ver videos, recibe diez horas de nuevas imágenes y ya acumula más de 70 millones de piezas”. Es tan grande la capacidad de mostrarnos ahora al mundo que “Las comunidades y la interacción dentro de las llamadas Redes Sociales desembocaron en un cambio rotundo del paradigma, plasmado en la prensa cuando, en diciembre de 2006, la revista norteamericana Time eligió al usuario de Internet (“You”) para su tradicional “Personaje del año”.” (ZANONI:2008).

Por otro lado, periodistas o blogueros como Jorge Gobbi señalan que “Facebook tiene una diferencia importante con respecto a otras redes sociales: al proponer la posibilidad, a partir de una API abierta para desarrolladores, de que otros desarrollen aplicaciones para su entorno (pequeñas aplicaciones para actualizar Twiter, tablones de anuncio), quiere convertirse en el enlace de todo lo que se hace por Internet”.

Ni qué decir del Twiter con un emblema actual como: la transmisión y el reporte que se dio el instante en que las tropas norteamericanas “mataban” a Osama Bin Ladem. Incluso es entendido como un periodismo participativo como sucedió, en su momento, con los blogs. Estas redes sociales nos hacen reflexionar, incluso, en las normas de convivencia para ser aceptado o expulsado por toda la comunidad.

En fin, si pretendemos generar un cambio y realizar giros y alfabetizaciones debemos conocer los aspectos anteriormente mencionados: los procesos, los usos, los medios y las plataformas y sus propios lenguajes. Al fin de cuentas, es como una aventura que no tiene límites tal cual lo dijo Borges antes de morir e irse a su propio mundo infinito: “El laberinto tiene algo muy curioso porque la idea de perderse no es rara, pero la idea de un edificio construido para que la gente se pierda es una idea rara, la idea de un arquitecto de laberintos. Podríamos decir que el laberinto es un temor, pero es también una esperanza; es un temor porque estamos perdidos pero es una esperanza porque hay un centro, porque hay un plano, porque hay una arquitectura”. Ahora me pregunto ¿quién es ese centro? ¿Tú? ¿Yo? y si ya hubo el arquitecto, ¿no seremos nosotros los albañiles y constructores de esa gran laberinto virtual? Lo que sí tengo claro es que sigue en construcción y todos lo podemos ver, a pesar de nuestras cegueras.

BIBLIOGRAFIA

 

BARBERO, Jesús Martín. Cultura, medios y sociedad. Universidad Nacional de Colombia. Colombia. 1998.

CRESPO, Karina. La producción audiovisual como estrategia didáctica.  Creatividad y nuevas tecnologías educativas. EDUCAR.

DE MORAES. Mutaciones de lo visible. Comunicación y procesos culturales en la era digital. PIADOS Estudios de comunicación. Buenos Aires. 2010.

LEVÝ, Pierre. Cibercultura. Informe al Consejo de Europa. Anthropos Editorial, Barcelona. 2007.

GARCÍA CANCLINI. Néstor. Diferentes, desiguales, desconectados. GEDISA, Barcelona. 2004.

ROWE, William. Poética, cosmología y modelos de la cultura en la época de los medios electrónicos en BARBERO, Jesús Martín. Cultura, medios y sociedad .

ORIHUELA, José Luís. Los weblogs. En Chaski Revista latinoamericana de comunicación. 2004.

ZANONI. Leandro. El imperio digital. Ediciones B. México. 2008.

ESCRIVANO. José. Arte y videojuego. Departamento de Pintura de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. España. 2007

BORGES, Jorge Luís. Borges para millones. Editorial Corregidor. Buenos Aires. 1997.


[1] Uno de los antropólogos y cientistas sociales más importantes de Latinoamérica.

[2] “El sitio de videos YouTube es la estrella principal de la Web actual. En 2006 la revista Time lo calificó como “el invento del siglo” y el diario inglés The Guardian lo responsabilizó —junto con Amazon.com, Wikipedia y eBay, entre otros—, de “haber cambiado al mundo”. Los noticieros de la TV de todo el mundo emiten todos los días imágenes tomadas de YouTube.zanon” (ZANONI, 2008)

[3] Podríamos incluir el “dominio de los medios” como una competencia en los actores sociales de la educación.

[4] Profesor en Comunicación en Universidades de América Latina, Europa y Estados Unidos.

[5] Este comentario me hace recuerdo a los personajes de la serie de televisión “The Big Bang Theory“. Ellos son genios, físicos e ingenieros que tienen un culto y un fanatismo por el cine y los videojuegos. Quien no entiende el lenguaje o la jerga de tecnología y videojuegos no puede racionalizar incluso las bromas que se hacen en la serie.

[6] Ojo que esta inteligencia colectiva no son sólo los profesionales, especialistas y científicos, sino todos aquellos que comparten un saber, un conocimiento, un arte, una receta, etc.

Anuncios